martes, 16 de mayo de 2017

Locura y demencia en la historia de las monarquías

La enfermedad y la Parca, es lo único que realmente iguala a los poderosos y a la gente común, ya que por mucho dinero que se posea, estos dos hechos acaban por alcanzar a todos los mortales más tarde o más temprano.
Muchos personajes históricos ricos y poderosos, entre ellos monarcas y emperadores han pasado a la posteridad a causa de sus diferentes patologías (sobre todo mentales) y sus excesos en vida.
El Imperio Romano del que podemos decir que es uno de los padres de la sociedad occidental actual, es un claro ejemplo de personajes dementes, en toda su larga historia.
Algunos de ellos son claramente conocidos:

Emperador Calígula del Imperio Romano

Busto de Calígula

Gaius Julios Caesar Augustus Germanicus, nacido en el año (n.12-f.41). Conocido mundialmente como Calígula (botitas), apodo que le pusieron los soldados romanos cuando su padre le hacia acompañarlo a sus campañas militares vestido con todo el equipo de soldado romano en miniatura.
Lo que jamás pensaron esos guerreros, endurecidos en cientos de batallas es en lo que se transformaría su querido Calígula (nombre proveniente del calzado de los soldados romanos llamado caligae).
Cuando este miembro de la familia Julio-Claudia llegó al poder, sus principios fueron esperanzadores para el Imperio, ya que fue generoso con la plebe y la soldadesca pero todo este buen hacer duró muy poco.
Caligula cayó enfermo al poco de su mandato, a causa de una fuerte patología y después de su sanación es cuando empezó el infierno.
Sus episodios dementes son de sobra conocidos. El cine, la literatura y la leyenda nos han hecho llegar muchos de sus actos hasta día de hoy.
Entre ellos podemos destacar algunos de los más conocidos. Como su sed sangre, llegando a asesinar a personas de su familia y de sus círculos cercanos de una manera cruel y bárbara, mandar acabar con las vidas de gente pudiente para quedarse con sus riquezas sin ningún tipo de juicio ni acusación, y transformar en fenecido a cualquier persona que desagradase al Cesar.
Tener relaciones sexuales con sus hermanas, y con las mujeres de sus súbditos llegando a forzar a muchas de ellas delante de sus propios maridos.
Dinamitar las arcas públicas en edificaciones megalómanas, como un puente movible para poder atravesar zonas de agua a lomos de su caballo. Unas caballerizas de mármol y pesebres de marfil para su montura hispana favorita de nombre “Incitatus”, al que finalmente acabó dándole una extensa villa con jardines y 18 sirvientes para su cuidado personal, y llegándolo a nombrar cónsul ante la pasividad del Senado.
Sus bacanales eran conocidas por su cúmulo de excesos, donde la comida abundaba mezclada  junto a oro y otros metales preciosos  que eran ingeridos junto a los víveres, el sexo se practicaba en cualquier lugar y con cualquier persona, y las Cesar y sus compañeros.
Forzó al suicidio a muchas personas exiliadas y a todos los que habían prometido dar su vida si el emperador se recuperaba de su enfermedad.
Llegó ha hacer violar a una niña de menos de diez años, para así mandar matarla diciendo que después de la desfloración había dejado de ser una niña y ya podía recibir la pena de muerte.
Durante su mandato de aproximadamente cuatro años, la sangre y la locura corrió por el Imperio Romano, hasta que el emperador fue asesinado a manos de la guardia pretoriana y algunos senadores, siendo apuñalado mientras se dirigía a un grupo de jóvenes actores durante el transcurso de unos festejos.
Hoy día se barajan varias posibilidades de el porque de este comportamiento por parte de Calígula. Algunos lo achacan a que era excesivamente bebedor y sumado a la epilepsia desencadenó un comportamiento demente. Otros dicen que simplemente era su carácter, un carácter narcisista, egoísta, envidioso, manipulador y cruel. Y por último una de las teorías explica que en aquella época la ingesta de plomo con comidas y bebidas era excesivamente alta, y eso conllevó que el emperador enloqueciese.
También explicar, que mucha información que llegó hasta día de hoy, es de antiguos detractores de Calígula, y con ello podemos pensar que seguramente todas esas atrocidades tendrán parte de amarillismo.

Otros emperadores de los que se conoce algún tipo de disfunción física o psíquica podrían ser Nerón, Heliogábalo, Marco Aurelio Cómodo entre otros.

Justino II Emperador Romano de Oriente 

Moneda con la efigie de Justino II

En el Imperio Romano de Oriente y futuro Bizancio, podemos encontrar un caso claro de locura en el poder, y este el caso de Flavius Iustinus Iunior Augustus nacido en 520 y fallecido en 578, mejor conocido como Justino II.
En grandes rasgos fue un mandatario pasivo y sin gran carisma, su política fue claramente ineficaz y bélicamente no consiguió grandes triunfos, en cambio si grandes derrotas. Por lo que si llegó a la fama fue por sus actos de locura en los últimos años de mandato.
Sus actos eran incontrolables, de pronto ofrecía síntomas incontrolables de furia y agresividad, intentaba emular al futuro Superman amenazando con defenestrase, mordía con furia a sus visitantes y siervos, atacando preferiblemente a la cabeza. Escuchaba voces en su cabeza que le atormentaban y atemorizaban.
Según Juan de Éfeso  se dice que la gente de palacio llegó a construirle una especie de trono con ruedas, para entretenerlo mientras lo paseaban por palacio a gran velocidad, para gran felicidad y ocio del gobernador.
No se sabe con claridad que clase de patología subyacía en la mente de Justino II, pero por lo que parece, podría ser una especie de demencia o esquizofrenia., ya que sus actos en sus últimos años no eran para nada normales.

Rey Carlos VI de Francia

Pintura de Carlos VI de Francia

Entrando en el Medievo Europeo, podemos encontrar en tierras galas al Rey Carlos VI (n.1368 – f.1422) Antes de enloquecer, su gobierno fue bastante eficaz y se desempeñó en las guerras contra Inglaterra de modo solvente, pero todo esto acabó cuando rondaba los 25 años de edad, cuando comenzó a sufrir los primeros episodios psicóticos que jamás le abandonarían en toda su existencia. La medicina actual dice que su patología se podría haber tratado de esquizofrenia o de trastorno bipolar, algo que hoy día es cada vez más recurrente, pero que en aquella época era algo realmente extraño o inusual.
Su patología, le llevaba a huir aterrorizado de su esposa al no reconocerla, no saber que era rey de Francia, no reconocer a sus hijos ni saber como se llamaba, andaba por su palacio aullando a la luna cual lobo de los bosques, tuvo fobia al agua y no se bañaba en meses, e incluso en ocasiones pensaba su piel y su carne estaba hecha de vidrio.
Nunca sabremos cual era su dolencia a ciencia cierta, pero lo que si sabemos es que el día que falleció, la corona francesa se quedó descansando como a perro que le quitan pulgas.

Emperador Zhu Houzhao de China

Pintura asiática del emperador loco

En las lejanas tierras orientales de China existió un emperador un poco particular, su nombre era Zhengde de nacimiento Zhu Houzhao  (n.1491 – f.1521) y fue el décimo emperador de la dinastía Ming.
Al leer el apellido de esta famosa familia imperial asiática, pensaréis que este personaje tendría que haber sido alguien importante, pero nada más lejos de la realidad.
Su gobierno fue un total desastre, tanto económicamente como políticamente. Al emperador no le interesaba nada de eso, y se daba a los juegos palaciegos, a disfrazarse de plebeyo, beber como una esponja, drogarse de todas las maneras posibles y dejarse llevar por un frenesí sexual sin límites. Su reinado fue relativamente corto, pero lo suficientemente largo como para dejar las arcas del estado temblando. Seguramente los únicos que se apenaron de su muerte fueron los fabricantes de alcohol y sus camellos particulares.

Rey Erik XIV de Suecia

El rey nórdico Erik

En este peculiar viaje ahora nos toca arribar hasta las frías tierras escandinavas de Suecia, y explicar la extraña vida del Rey Erik XIV  de Suecia (n.1533 – f1577).
Como gobernante, fue belicoso, anexionando territorios a la corona de Suecia como puede ser la actual Estonia y manteniendo conflictos con sus países vecinos para mantener sus intereses territoriales.
Hasta aquí podría ser todo normal pensando en un monarca de su época, pero el problema se generó cuando empezó a pensar que mucha de su gente allegada intentaba atentar contra su persona. La paranoia empezó a arraigar en su cerebro, y el rey comenzó a ver fantasmas en todos los rincones, llegando al punto de encarcelar y ejecutar a cualquier persona que le pareciese sospechosa, llegando a mandar asesinar incluso a gentes que le ofrecían una sonrisa.
Es claro que la paranoia del rey era un hecho irrefutable, pero al observar como murió, nos hace pensar que posiblemente el monarca Erik XIV no estaba tan equivocado, ya que acabó sus días envenenado.

Sultán Ibrahim I de Turquía

Ibrahim I de los otomanos

Bastantes años después y transportándonos a la península Anatolica allí nos esperaría un sultán con gustos muy fetichistas. Su nombre era Ibrahim I (n. 1615 – 1648), apodado “el loco” como casi todos los otros monarcas de este artículo.
Su gobierno como el de casi todos nuestros protagonista fue una ruina, y estuvo a punto de llevar al Imperio Otomano al colapso absoluto y a un punto de no retorno.
Si Ibrahim I, es conocido por algo, es por su crueldad y sus pocos escrúpulos, por su depresión a causa de la muerte de su hermano, y por el amor y devoción a las mujeres obesas, contra más obesas mejor, llegando a enviar emisarios por todas sus tierras con la misión de buscar a la joya rodeada de carne que le haría feliz.
Cuando llegó ese día, nos podemos imaginar la cara radiante y exultante del Sultán. La mujer había sido encontrada en tierras de Armenia o Georgia, pero a Ibrahim I eso no le importaba.
A esta Venus (del paleolítico), le había tocado el gordo y nunca mejor dicho, ya que nuestro noble personaje la colmó de regalos y poderes, llegando incluso a regalarle una pensión gubernamental y un puesto de confianza en su gobierno.
El monarca nunca había sido aficionado a la política, pero un día empezó a encontrarle el gustillo, y se dedico a ejecutar visires sin ningún tipo de miramiento, a más a más declaró la guerra a Venecia, y fue derrotado estrepitosamente.
Finalmente, las cúpulas de poder otomano depusieron y asesinaron al sultán y así acabó la historia de un fetichista redomado.

Rey Jorge III de Inglaterra

Óleo de Jorge III de Inglaterra

Los hijos de la Gran Bretaña e Irlanda, también tuvieron su parte del pastel, para no ser menos que ninguna de las otras naciones. En su caso, el monarca problemático fue un tal Jorge III (n.1738 – f.1920) de la casa “Hannover”, una familia prolífica en gente algo especial.
Dicho rey, aunque consiguió varios hitos para su país, siempre será recordado por la perdida de las colonias americanas, y a parte de ello por sus desequilibrios mentales los cuales muchos estudiosos achacan a que padecía porfíria.
Si su dolencia fue porfíria o alguna otra enfermedad, causó estragos en la mente de Jorge III, en 1811, fue confinado en castillo de Windsor ya que su estado basal, era una permanente locura.
Entre sus comportamientos desequilibrados más famosos, están el hablar solo durante horas, y cuando le preguntaban contestaba que con quien compartía conversaciones eran seres celestiales. Esto hoy día daría para un capítulo de algunos programas de Discovery Max. En otra ocasión saludó a un roble dándole la mano diciendo que estaba saludando al rey de Prusia.
Su muerte no fue nada agradable, según cuentan los cronistas antes de morir sufrió un gran ataque de locura, y durante 58 horas seguidas habló sin parar palabras inconexas y sin sentido, después de lo cual entró en coma y falleció semanas después.

Rey Christian VII de Dinamarca

El extraño rey Christian VII

Más o menos en la misma época que nuestro último protagonista, en la península de Jutlandia vio la luz otro monarca algo especial. Su nombre era Christian VII de Dinamarca (n. 1749 – f.1808).
Su vida antes de su nacimiento ya fue difícil, su padre era alcohólico y como está demostrado científicamente hoy día eso afecta al feto. Al nacer y crecer, sus profesores fueron duros con él, y su enfermedad salió a relucir a temprana edad.
Jamás pudo tomar el mando del gobierno realmente, y después de un matrimonio sin amor de por medio, se dio a una vida de excesos y libertinaje. Junto a varios compañeros y a su amiga la prostituta Anna Cathrine Benthagen, comenzó a visitar burdeles de Cophenaghen, a darse a orgías inacabables y a protagonizar líos y peleas con la autoridad. Hoy día sería un personaje asiduo de las revistas del corazón.
A causa de dichos problemas la pobre Anna fue exiliada al poco tiempo para apartarla del rey, y así terminar la mala influencia que ejercía sobre el monarca. No lo consiguieron y Christian siguió haciendo de las suyas, cuando había reuniones de la nobleza y alta sociedad en palacio, el rey disfrutaba arrojando comida a la cara de los ministros y gente pudiente u observándolos con los ojos entrecerrados hasta que el observado se ponía nervioso y se asustaba. Otro de sus divertimentos, era abofetear a gente así porque sí, y saltar a sus espaldas cuando le hacían una reverencia.
Todas estas cosas, no son nada comparable a la excentricidad más conocida en su historia, y esa era la de masturbarse continuamente, estuviese donde estuviese, y estuviera quien estuviera.
Hoy día, y después de estudiar la historia detenidamente se ha llegado a la conclusión de que el monarca danés sufría de esquizofrenia y algo del complejo de Peter Pan.

Sultán Farouk de Egipto

Farouk de Egipto el más cercano a nuestros tiempos

El último mandamás del que hablaremos es un personaje más cercano a todos los que hemos nacido en el siglo XX, y este es el sultán Farouk de Egipto (n.1920- f.1965).
Comenzó a gobernar a la temprana edad de 16 años, y como muchos reyes niños acabó haciendo de las suyas.  Se divinizó así mismo, como los antiguos faraones de Egipto, diciendo que él era descendiente directo de Mahoma.
En sus celebraciones era fastuoso, gastaba grandísimas sumas de dinero mientras su pueblo pasaba dificultades para así demostrar quien es el que tenía la sartén por el mango. En una ocasión, ganó una partida de póker con un trío reyes diciendo que tenia “un poker” ya que él era el cuarto rey a lo que nadie tuvo nada que decir.
Uno de sus hechos de locura transitoria más famosos, fue la noche que soñó que era atacado y masacrado por un león, a lo que el sultán al despertar respondió, matando a todos los felinos posibles del zoológico a tiros.
Otro de sus problemas patológicos, es que al final de su reinado engullía la comida y la bebida como una auténtica bestia, llegando a pesar más de 135 kg.
Cuando fue derrocado por el estado militar de Egipto, se descubrió en su palacio todo tipo de objetos por los que el sultán sentía devoción, como pueden ser colecciones de monedas, cómics de gran valor a parte de un gran extenso material pornográfico de la época.

Como resumen final, podemos decir que estos monarcas y emperadores, son solo un ejemplo de otros muchos que pasaron a la historia por sus problemas mentales y físicos, más que por su gobierno. Otros ejemplos serían, Sancho el Craso, Catalina d’Este, Ivan el Terrible y un largísimo etc.
La enfermedad y la muerte nos llega a todos, la única diferencia es en el caso de algunos es con los bolsillos llenos, y en el de otros con los bolsillos vacios. 

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